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Exceso de contenido

3 minutos de lectura

Generar contenidos es esencial. Hasta ahí estamos todos de acuerdo, ¿no? Contenidos que interesen a nuestros usuarios, se entiende. Pero hay que tener en cuenta que, en la mayoría de las ocasiones, no todos los usuarios son iguales. Tienen en común que se interesan por el sector, el producto o el servicio que ofrezca la empresa. Pero, a cada cual, le interesará un aspecto. Por otra parte, cuanto más éxito tengan las redes sociales del negocio (que, en el caso del márketing social, es tanto como decir cuanto más fans tenga), más posibilidades hay de que sean diferentes.

Así pues, hay que generar buenos contenidos y saber cuáles son las entradas que más interesan, las que más se leen, se comentan y comparten, para seguir por ese camino.Y, llegado el caso, también hay que plantearse la posibilidad de borrar entradas obsoletas. Por ejemplo, las que hablan de un evento puntual. Hay que facilitar al usuario la búsqueda de información y no dejar que se pierda en una maraña de contenidos sin sentido. Del mismo modo que, de vez en cuando, una web o un blog se rediseñan, cambian su aspecto, para modernizarlo, para adaptarlo a los nuevos tiempos, a las nuevas tendencias, o para tratar de que sea más fácil de usar, más limpio, más agradable, se debe hacer algo parecido con el contenido: revisarlo. Quizá haya demasiado contenido, tal vez algunos de los artículos ya no tengan sentido, hayan quedado anticuados. ¿No sería mejor borrarlos? ¿Realmente aportan algo a los usuarios?

Por otra parte, hay que preguntarse si nuestros seguidores encuentran lo que buscan. ¿Están los contenidos clasificados con un cierto orden? ¿Encuentran lo que buscan? ¿Se entiende el método de clasificar a través de las etiquetas de los post (o de los hashtags en Twitter)?

Según este artículo de Garry McGovern, algunos profesionales de los Social Media se plantean la posibilidad de hacer una criba de contenidos, de hacer una limpieza. De vez en cuando, hacemos una limpieza de nuestra mesa de trabajo: revisamos antiguos papeles, textos y documentos, algunos aún nos sirven, otros no y acaban en el contenedor de reciclaje de papel. También podemos encontrar tarjetas de visitas. De algunas, ni siquiera recordamos a quién pertenecen y las tiramos. Otras siguen siendo muy útiles. Incluso, podemos encontrarnos con los datos de un profesional que nos sea muy útil en ese momento. En fin, hay que hacer una criba. No se puede acumular y acumular contenidos y datos como si padeciéramos un síndrome de Diógenes virtual.

Infoxicación

Muchos profesionales de los Social Media miden el contenido social por la cantidad publicada en vez de por la cantidad de lectores o por el número y calidad de los comentarios a los artículos. ¿No es mejor menos contenidos pero relevante? ¿No es mejor dar tiempo a los usuarios para que asimilen el contenido y se establezca una conversación alrededor de éste? ¿No pecamos de un exceso de publicación? Esto nos lleva a uno de los males de nuestro tiempo: la infoxicación.

Sin duda, un buen contenido consigue que una web reciba visitas. Pero pensar que el número de visitas o de seguidores debe ser el objetivo principal del márketing social es un grave error. No se trata de tener muchos seguidores, como no se trata de generar contenido sin parar.

Se trata de generar buen contenido para conseguir seguidores fieles y participativos. Una vez más, calidad mejor que cantidad.

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